Ver a través del cerebro
El corte de los cerebros en finas láminas de en torno a 30 micras es una
técnica que se emplea de forma rutinaria en Neurociencia. De esta forma los
cortes son lo suficientemente delgados para permitir el paso de la luz y ser
visualizados al microscopio, habiéndose teñido previamente mediante alguna
técnica como la inmunohistoquímica. Esta concretamente permite teñir a las
neuronas que expresen una proteína concreta mediante el empleo de anticuerpos
dirigidos hacia esta proteína. Por ejemplo, si utilizáramos un anticuerpo para
la dopamina podríamos teñir las neuronas dopaminérgicas para visualizarlas
posteriormente al microscopio. Sin embargo, al procesar el cerebro en cortes,
se pierde el contexto tridimensional de este, puesto que vemos los cortes como
imágenes 2D, aunque es cierto que existen programas con algoritmos que pueden
hacer una reconstrucción tridimensional a partir de estas imágenes
bidimensionales. Una gran desventaja de las imágenes bidimensionales es que es
complejo ver las proyecciones de las neuronas, que pueden localizarse en un
núcleo cerebral, pero inervar diferentes regiones cerebrales, puesto que los
axones al ser cortados transversalmente se ven como ínfimos puntos cuya
trayectoria es imposible de seguir en estos cortes.
Por ello, uno de los grandes avances que se han llevado a cabo en los
últimos años en este campo es el desarrollo de una nueva técnica, denominada
CLARITY, que permite realizar estos procedimientos de tinción en cerebros
intactos, sin necesidad de procesarlos en cortes, para posteriormente crear una
imagen tridimensional de estos. Esta técnica ha sido desarrollada por Karl
Deisseroth y su equipo en la Universidad de Standford en California, los cuales
también desarrollaron la optogenética, técnica comentada en el blog anterior.
El proceso consiste en primer lugar en utilizar un detergente, llamado SDS,
para eliminar los lípidos del cerebro, que son los que imposibilitan el paso de
la luz en un cerebro normal. Sin embargo, pese a que los lípidos sean
eliminados, se mantienen en su sitio las proteínas, las cuales son detectadas
posteriormente mediante métodos inmunohistoquímicos convencionales. De esta
forma pueden teñirse las neuronas y visualizarse en su contexto tridimensional,
pudiendo verse de forma clara su disposición espacial, así como sus
proyecciones hacia otras regiones cerebrales.
De esta forma, el desarrollo de esta técnica ha supuesto un hito clave en
la conectómica, un paradigma que pretende caracterizar todas las conexiones
existentes entre todas las neuronas del cerebro, lo cual se denomina conectoma.
Si bien los métodos convencionales han permitido caracterizar el conectoma del
gusano Caenorhabditis elegans, debido a que únicamente tiene
302 neuronas, lo cierto es que era insuficiente para caracterizar el de
organismos más complejos, como los mamíferos. En este sentido, la técnica
CLARITY permitirá dar un paso más en la caracterización del conectoma humano
(Human Brain Proyect), así como de modelos animales comúnmente empleados en
experimentación, como el ratón.


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