Métodos de Manipulación de la Actividad Neuronal
El hecho de poder controlar el cerebro de forma remota es una idea
clásica en la ciencia ficción pero que, de hecho, ya se ha conseguido en la
vida real, aunque no de la forma que cabría esperar. En las últimas décadas se
han desarrollado varias metodologías con el fin de poder manipular la actividad
neuronal, es decir, activar o inhibir las neuronas. Además, esta manipulación
puede hacerse de forma controlada tanto espacial como temporalmente, lo que
quiere decir que podemos activar una región cerebral de interés o una población
de neuronas en concreto en el momento que decidamos hacerlo. De esta forma, los
investigadores pueden ver qué ocurre al activar/inhibir dicha región o
población neuronal, lo cual permite desentrañar el papel biológico de estas
neuronas.
Respecto a la metodología, este
procedimiento habitualmente requiere del empleo de virus modificados
genéticamente para que expresen un gen de interés y para que no sean patógenos.
Es decir, en estos experimentos los virus son utilizados como simples medios de
transporte que permiten que las neuronas expresen el gen de interés. El gen que
se exprese será el que determinará cual es la estrategia de manipulación
neuronal que vamos a utilizar, diferenciándose dos fundamentalmente: la
farmacogenética y la optogenética.
En la estrategia
farmacogenética el gen que se expresa es un receptor muscarínico humano que ha
sido modificado genéticamente para que sea activado únicamente en respuesta a
un fármaco específico, la clozapina-n-óxido (CNO). En este sentido, existen
receptores que al unirse al CNO producen la activación de las neuronas,
mientras que, por el contrario, existen otros que al unirse a este fármaco
provocaran la inhibición de estas. De esta forma, los investigadores pueden
controlar temporalmente cuándo tiene lugar la manipulación de la actividad
neuronal puesto que esta únicamente tendrá lugar cuando inyecten el CNO en los
animales.
Respecto a la estrategia
optogenética, el gen que se expresa es un canal iónico cuya apertura tiene
lugar en respuesta a la luz. Es decir, estos canales iónicos al ser iluminados
permiten el paso de iones, de forma que pueden modificar el potencial de
membrana de las neuronas, lo que significa que puede manipularse de esta forma
el impulso nervioso, permitiendo apagar o encender las neuronas como si se
tratara de interruptores. Este procedimiento requiere implantar una fibra
óptica en el cerebro del animal, ya que tiene que iluminarse la región cerebral
donde se encuentran las neuronas de interés.
En definitiva, aunque no de la
forma que seguramente se esperaría el lector, el control remoto del cerebro no
es una idea utópica, sino que se trata de una estrategia que está siendo
utilizada actualmente por investigadores neurocientíficos de todo el mundo con
el fin de desentrañar cómo funciona el cerebro.
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